En algunos países el bullying se ha convertido en la principal causa de suicidio infantil y adolescente.
El bullying puede definirse como una conducta de acoso o intimidación en el contexto escolar, que implica una asimetría de poder, ya sea de fuerza, edad o número de personas que apoyan al agresor. Estos comportamientos pueden expresarse a través de tres vías: física, psicológica o como ciberbullying, es decir,
utilizando los recursos que entrega internet para atacar a la víctima. En los últimos años las agresiones se han vuelto cada vez más extensas y sofisticadas. Estos niños empiezan con una escala de violencia y siempre están buscando maneras más complejas de agredir. Aunque el bullying propiamente tal comienza alrededor de los 6 años y tiene su “peak” entre los 6 y 10, en los niños de 2, 3 y 4 años, es posible detectar ciertas conductas infantiles que podrían derivar posteriormente en bullying.
Tanto los padres como los profesores, deben asumir las responsabilidades en torno al tema, para lo cual la buena comunicación desde temprana edad con los menores y la preparación para enfrentar coordinadamente el problema parece ser una de las claves para obtener buenos resultados. Es claro destacar cinco conceptos (acoger, respetar, escuchar, querer y confiar) para entregar a los jóvenes, y así lograr que estos no se sientan solos y empiecen a confiar en sus padres y profesores. Existen diferentes condiciones que pueden generar niños agresivos, aunque no necesariamente provengan de una familia agresiva. Hay padres muy sobre-protectores, cuyos hijos también se vuelven violentos. Para poner freno al bullying, muchos especialistas concuerdan en que es fundamental hablar del tema, y el primer paso para ello es establecer puentes de confianza con los niños, ya que este problema suele permanecer oculto, generalmente por el temor de los niños o niñas a sufrir represalias.
Es indispensable que los colegios adopten medidas que actúen como un escudo protector ante el bullying. Para ello es necesario realizar intervenciones a nivel de todo el establecimiento, tanto en las salas de clases como en el ámbito individual. La prevención debe realizarse desde los 6 o 7 años y no esperar que los hechos se produzcan para tomar medidas, comenzando en la época preescolar. El Dr. Jaime Retamal, experto en violencia escolar de la Usach, recomienda implementar un programa nacional, debidamente financiado, para que los profesores puedan innovar y hacer programas de convivencia escolar de acuerdo a sus propias
realidades.
En medio de la conmoción que produjo el suicidio de un adolescente de 15 años de la comuna de Puente Alto debido al mal trato psicológico que sufría en su colegio, el ministro de Educación, Joaquín Lavín, puso urgencia al proyecto de ley que sanciona el bullying o violencia escolar. En el último año son cinco los niños que se han quitado la vida debido a este fenómeno. El proyecto legislativo contempla multas para los colegios que no informen los casos de maltrato que se registren y permite la expulsión de los alumnos agresores. También obliga a los establecimientos a financiar el cambio de colegio del estudiante agredido. En tanto, el Ministerio de Educación anunció que se implementará un instructivo tipo para los establecimientos del país, para que los directivos y docentes sepan qué hacer ante estos casos. A juicio del académico del Departamento de educación de la Universidad de Santiago de Chile y experto en violencia escolar, Dr. Jaime Retamal, el proyecto de ley no debe judicializar ni criminalizar el fenómeno. “Debe apuntar a potenciar los proyectos educativos de cada escuela, en atención a los contextos que cada establecimiento tiene relativos a la convivencia y al clima escolar. Cada escuela o liceo es un mundo distinto, por eso sería una muy mala señal que hubiera una ley punitiva, castigadora, y no un programa nacional con fondos concursables, donde los establecimientos educacionales puedan poner a prueba su creatividad e innovación, para mejorar su clima escolar”, precisó Retamal. El experto recomendó implementar un programa nacional, debidamente financiado, para que los profesores puedan innovar y puedan hacer programas de convivencia escolar de acuerdo a sus propias realidades. “Todos los programas evaluados actualmente a nivel internacional promueven esta idea, que cada colegio es la que debe trabajar en un programa diferenciado y no centralizado”, señaló.
Tampoco es partidario de las sanciones. El Dr. Retamal sostuvo que “es una idea muy superficial que no va a tener impacto, son 50 UTM de multa, es una cuestión casi folclórica para mí. El tema de la reglamentación unitaria también lo es. Lo que necesitamos es potenciar los programas y los centros educativos locales”.
Un punto en contra para atacar el fenómeno del bullying es la escasa información que se tiene. El propio ministro de Educación, Joaquín Lavín, hizo un llamado a los colegios a que no escondan estos casos. El Dr. Retamal reconoció que la información disponible no es suficiente. “No tenemos idea de cuál es la magnitud del problema.